Un año de la muerte de Yonathan Valera Salazar: el recorrido de un caso marcado por el dolor y la espera de justicia

El 11 de diciembre de 2024, a las 21:30, Yonathan Valera Salazar, un joven trabajador migrante de 28 años que vivía en Argentina desde 2018, perdió la vida tras ser embestido por un Fiat Cronos blanco. El vehículo, conducido por Mariano Alejandro Mourelle Machado, lo atropelló y arrastró durante casi 200 metros antes de chocar contra otros vehículos.

Nelly Salazar, la madre del joven, enfrenta el duelo y la impotencia diaria. «La justicia camina demasiado lento», asegura, mientras lucha por una sentencia que le devuelva un poco de paz a su hijo. Aunque el proceso judicial comenzó con la figura de homicidio culposo, Fiscalía y querella impulsaron posteriormente la calificación de homicidio simple con dolo eventual.

La defensa de Mourelle argumenta una crisis epiléptica en el momento del hecho, pero una pericia psicológica determinó que él estaba lúcido y orientado. El Tribunal de Impugnaciones declaró nula la acusación más gravosa, manteniendo así el juicio en suspenso hasta que el Superior Tribunal resuelva la calificación final.

Mientras tanto, Nelly no puede entender cómo alguien puede atropellar a un ser humano y luego seguir manejando. «Mi hijo está muerto y él sigue libre, trabajando, haciendo su vida», expresó. Ella se mantiene firme en su búsqueda de justicia y pide que el caso avance más allá del simple accidente.

«Ese día perdí a mi hijo y perdí una parte de mí», subraya la madre. A pocas horas del primer aniversario, la familia permanece aferrada al recuerdo de Yonathan mientras espera una nueva fecha para el juicio que tanto esperan.

Con info e imagen de El Chorrillero.