Con sentidas manifestaciones, Talita ya vive las fiestas patronales: la devoción por un santo popular, la procesión de fe y una sorpresa

Venerar a San Antonio de Padua es para Talita motivo de especial celebración, una fiesta que se viste de alegría y reencuentro. El 13 de junio, día dedicado al santo católico en el calendario, tiene un significado profundo para quienes lo veneran. Junio no solo es tiempo de San Antonio, sino también del festival del higo, dos eventos que dan sentido a la comunidad.

Conocida por su devoción y popularidad entre los fieles, esta fiesta se remonta al siglo XIX en la localidad de Talita. Algunas versiones indican que comenzó hace muchos años, aunque no hay una fecha exacta. «El pueblo nació a fines del siglo XIX», destacó Karina Maidana, intendenta comisionada, quien aseguró que es una tradición vivida por generaciones.

La fiesta religiosa tiene sus momentos puntuales: la misa y la procesión celebrada ese viernes 13. «Es un día especial en el que los hijos y nietos que se fueron a otras ciudades regresan para recordar sus raíces», añadió Karina Maidana, quien también destacó el vínculo entre la Orden Franciscana y San Antonio de Padua.

La celebración cuenta con intervención municipal: se preparan actividades y se optimiza el entorno del lugar de encuentro, la plaza «Julio César Freites», que recientemente fue renovada para mejorar su aspecto. Este es un momento de devoción pero también de reunión comunal, donde las familias celebran juntas.

La fiesta no solo es una conmemoración religiosa, sino también cultural: novenas anteriores a la gran celebración y la peña por la noche convocan a los fieles para un baile y reencuentro. El viernes se coronará este evento con una procesión nocturna de antorchas alrededor de la plaza.

Este año, Talita aguarda la celebración con emoción: es el momento en que todo lo vivido durante el año encuentra su reflejo en esta festividad.

Con info e imagen de El Chorrillero.